Al principio estaba...

...el hombre del hombre.

Hoy me he topado entre el fuego de los tecnologóvoros, bueno, uno de los bandos estaba ausente. Pero me choqué con algo típico entre ambos bandos: el reduccionismo totémico de la tecnología; entre los filósofos se puede rebuscar en los conceptos, las palabras y las cosas como si de una barra libre se tratase, pero la tecnología sólo es binaria.

Es un tema en el que falta sentido común. Me desquicia como se llega a sublimar tanto lo mecánico que el hombre que está detrás, pasa a un segundo plano, se convierte al ingeniero en un engranaje carente de personalidad. No culpo a los filósofos por ello, no es cosa suya, es parte de la lacra de la modernidad. También los ingenieros piden que la filosofía se convierta en una historiografía en la que ya no haya cabida para ningún vivo más y los empresarios sueñan con poder producir consumidores.

¿Alguien ha caído en que he parafraseado a Neal Stephenson que a su vez parafraseaba a otros hombres que a su vez pensaban en parafrasear... ¿a otro hombre?